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Vuelve el Messi arrepentido, con el rabo entre las piernas

Por Rafaél Estrada
Y de seguro, hubo, habrá y seguirán saliendo muchos títulos. Algunos suavecitos. Otros duros. Por ahí, algunos seguirán acomodándose para subirse al mismo auto para no golpear al 10 porque de lo contrario el ‘clan Messi’ les cerrará las puertas a las entrevistas o a las fotos exclusivas. En esta historia hubo y seguirá habiendo muchos ‘dimes y diretes’. Lo cierto es que Barcelona no le aceptó la niñera a quien hoy por hoy es considerado como el mejor del mundo. Messi, quedó vencido. O abochornado, odiando una historia en la que había entrado como un juego y serio (a la vez) enviando un fax señalando (y amenazando) que ya no quería seguir vistiendo la histórica camiseta del Barcelona. Por esta salida para Lionel Messi había mucho dinero en juego. Para quedar libre tendría que haber pagado 700 millones de euros para romper la cláusula del contrato. Pues ‘ni corto ni perezoso’, Lío dio marcha atrás y decidió continuar aduciendo que seguirá en el Club “porque no quiero ir a juicio con el equipo que amo”. Se arrepintió el genio de la pelotita. A ello, no hubo un ‘jeque’ que por lo menos amagará a poner ese dinero sobre la mesa. Con 33 años, siempre es complicado para cualquier equipo pagar tanto dinero. A esta edad para cualquier jugador los reflejos comienzan a ser diferentes. La velocidad va disminuyendo. Todo cambia. Totalmente. Lo físico y lo futbolístico lo tendrá que seguir demostrando en la cancha.  Fuera del campo de juego, el ganador fue Josep María Bartomeu, presidente del Barcelona. Hizo que los abogados del club hagan prevalecer lo firmado entre ambas partes. Después de revisar la misma hay y habrá (ahora sí no se sabe hasta cuándo) Messi para rato con la camiseta barcelonista.   

 

“Voy a seguir en el club porque el presidente me dijo que la única manera de marcharme era pagar la cláusula de 700 millones, que eso es imposible, y que luego había otra manera que era ir a juicio. Yo no iría a juicio contra el Barça nunca porque es el club que amo, que me dio todo desde que llegué, es el club de mi vida, tengo hecha aquí mi vida, el Barça me dio todo y yo le di todo, jamás se me pasó por la cabeza llevar al Barça a juicio”, así de claro fue Messi en su anuncio, en entrevista para Goal. Y claro que no le era fácil desembolsar 700 millones de euros.  Ahora, le guste o no a Messi tendrá que trabajar, soportar o aguantar la presencia del nuevo DT holandés, quien decidió desistir del uruguayo Luis Suárez, gran amigo de Lionel Messi. Para muchos, parte de la intensión de querer alejarse del equipo que lo formó y lo lanzó a la fama al nacido en Rosario, Argentina.   

 

Otro de los temas que tocó Messi fue el proyecto. El entendía que no había un proyecto ganador. Otras de las razones por la que se quería ir: “quería un proyecto ganador y ganar títulos con el club para seguir agrandando la leyenda del Barcelona a nivel de títulos.  no hay proyecto ni hay nada, se van haciendo malabares y van tapando agujeros a medida que van pasando las cosas. Como dije antes siempre pensé el bienestar de mi familia y del club”.Y la verdad que hace tiempo que no hay proyecto ni hay nada, se van haciendo malabares y van tapando agujeros a medida que van pasando las cosas. Como dije antes siempre pensé el bienestar de mi familia y del club”.  Pero sucede que un día, cuando el barco llamado FC Barcelona, había sido dañado por el desastroso partido ante Bayern Munich. 8-2. Fue un bombazo al equipo que comenzó a hundirse. Y tras ese fracaso de avanzar a la final de la Liga de Campeones, el primero en saltar de la nave fue Messi.

 

No necesariamente para hacer un mea culpa. No. Nada de eso. Más bien fue echarle más leña al fuego. Encima, estaba el alejamiento por decisión técnica de su gran amigo Luis Suárez. Lío, salió a decir que todo estaba mal como dando a entender que cuando gana su equipo es por él y cuando pierde, por culpa de los otros. Irresponsabilidad total del argentino. Ganan todos o pierden todos. Esto es fútbol. Así de simple. En España desde todas las trincheras saben que Messi nunca da la cara en los momentos críticos. Ya había sucedido algo similar cuando jugaba por la Argentina y tras un mal partido en la eliminatoria sudamericana también había decidido alejarse de la Albiceleste. Después de algún tiempito no tan lejano decidió volver. Otra vez. Por eso: vuelve ‘el Messi Arrepentido’ (con el rabo entre las piernas). Sin discusión, Messi es el futbolista más grande que ha militado en el Barcelona en los últimos tiempos. Aún así, es probable que un sector de los hinchas no entienda su comportamiento. El ambiente y el debate podría afectar al vestuario y al propio jugador. Eso lo veremos cuando comience la Liga.

 

Messi es un crack con la pelota. Un genio. Un monstruo como pocos. Muchos lo comparan con Pelé y Maradona. Pero por su acción, seguramente, se le ha caído a muchos. Los culés son duros y rabiosos incluidos. Por ahora todo volvió a la calma. Veremos qué pasa cuando vuelva el fútbol. Y, sobre todo, cuando vuelva la afición a las canchas. Personalmente me gustaría que vuelve a sus mejores tardes. A aquellas jugadas de lujos que nos tiene acostumbrados. A anotar goles, que seguramente hasta el que no es hincha del Barcelona aplaudió en algún momento. Será brillante y un crack como futbolista, pero no más. Será sumiso como se le observa en la mayoría de sus entrevistas, pero en el aspecto profesional se manejó mal. O, en todo caso, lo manejaron mal. Era más prudente reunirse con el presidente para decirle es su ‘propia pepa’ el deseo de alejarse.

 

Messi, ¿ángel o demonio? ¿Víctima o culpable? Interrogantes que pasaron seguramente por las mentes de los hinchas del Barcelona. Messi y el presidente Bartomeu se cruzarán, se saludarán, se darán la mano, pero nadie sabrá sus pensamientos cuando se miren a la cara. Por diplomacia y por respeto ambos seguirán caminando en la misma vereda. Por lo menos hasta marzo, fecha donde se llevará a cabo las elecciones para elegir un nuevo presidente barcelonista.

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