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El Magazine de la comunidad Hispana

Un año con propósito

El alimento espiritual que renueva y transforma tú corazón

Por Paola Morales


Familia es evidente que tenemos otra oportunidad para volver a empezar un año lleno de propósitos y sueños por cumplir. Pero también es cierto que primero debemos sanar las heridas del pasado, aunque sé que se preguntaran cosas como estas ¿Cómo es posible recordar sin dolor a un ser amado que perdió la vida?, ¿Cómo recuperar un matrimonio fragmentado?, o una empresa, un empleo, la casa, los ahorros, y lo más importante un hogar, estos y muchos más interrogantes que parecen no tener respuestas son los que pueden estar invadiendo y perturbando nuestros pensamientos en estos momentos. Aunque la realidad es que siempre vamos a tener que pasar por situaciones dolorosas, porque estamos en un mundo insensible, egoísta y conveniente, que solo busca su propio beneficio, en donde desafortunadamente los seres humanos somos los protagonistas y culpables de lo que sucede en esta tierra, la cual se nos entregó sin ningún costo, solo con la condición de cuidarla y respetarla. Sin embargo, el solo hecho de estar respirando nos indica que no todo está perdido, que aún existimos, y que si nos dejamos contagiar del amor de Dios, vamos a reavivar nuestras esperanzas, y sin duda alguna la fe crecerá, y se fortalecerá nuestro espíritu para poder continuar dejando atrás el temor, la inseguridad, la incredulidad, los sentimientos de fracaso, y la soledad. Entonces toma papel y lápiz, y empieza a escribir una historia diferente, sin olvidar que todo lo que pongas en el papel primero debes ponerlo delante del señor para que se cumplan los deseos del corazón bajo su voluntad. Quiero compartirles un pequeño relato que se encuentra en 2 de Reyes capítulo 4, el cual nos cuenta como una mujer viuda y con deudas, recibe el favor de Dios porque creyó. Resulta que al morir su esposo llegaron los acreedores a su puerta, pero al ver que ella no tenía como pagarles la amenazaron diciéndole que tomarían a sus dos hijos como esclavos, muy desesperada recurrió a un profeta de Dios llamado Eliseo, y después de contarle todo, este le pregunto si tenía algo en casa, y su respuesta fue que solo tenía una vasija con aceite. De esta manera, Eliseo le ordenó que consiguiera muchas más vasijas, y fue así, que milagrosamente todas se llenaron y la mujer pudo venderlas para pagar y vivir dignamente. Esto nos confirma que al que cree todo le es posible, porque tenemos al mejor aliado, a Cristo, que aunque no lo veas siempre está ahí, aún en medio de nuestra desobediencia, sigue ayudándonos y demostrándonos que nacimos con un propósito, el más grande y el que tiene mayor recompensa, el servir a los demás. Indudablemente este es el año para dejar huellas imborrables en el corazón de las personas, que marquen la diferencia de una sociedad que se levantó en medio de la prueba dispuesta a luchar por una generación que conozca y viva el poder de quien nos creó y está esperando por nosotros. Dios.

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