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El Magazine de la comunidad Hispana

Tu éxito es mi éxito

Por Yamile Ramirez
Todos tenemos metas y objetivos en la vida. Algunas metas son a corto y otras a largo plazo. Pero en general, deseamos cambios positivos que promuevan prosperidad y éxito. Muchos tenemos objetivos similares, por ejemplo: Ir al gimnasio para ponernos en forma (después de pagar todo un año e ir solamente dos veces); comer más saludable (y dejar de culpar los restaurantes de hamburguesas por haber aumentado 20 libras); ganar mucho más dinero (de forma legal!); conseguir nuevo novio o novia (por lo cual los objetivos 1, 2 y 3 son indispensables!), etc…

Sin embargo, vale la pena notar que muy pocos nos ponemos como meta el mejorar nosotros mismos como persona, el ser más compasivos y el buscar el bien para los demás. Se nos olvida que el gastar energía deseando lo que otros tienen o son, es solo eso, una pérdida de tiempo y energía.

Esto me recuerda a la fábula  “La Serpiente y la Luciérnaga”:

“En cierta ocasión una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía muy rápido y llena de miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir en su intento de alcanzarla.

La luciérnaga pudo huir durante el primer día, pero la serpiente no desistía, dos días y nada, al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente: ¿Puedo hacerte tres preguntas?

No acostumbro conceder deseos a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar, respondió la serpiente.

Entonces dime:
¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
¡No!, contestó la serpiente.

¿Yo te hice algún mal?
¡No!, volvió a responder su cazadora.

Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
¡Porque no soporto verte brillar!, fue la última respuesta de la serpiente.”

Qué pasaría si en lugar de tratar de destruir a quien brilla, nos inspiráramos. No sería maravilloso que pudiéramos alegrarnos por los triunfos ajenos confiando  que contamos con la capacidad de alcanzar el éxito propio.  Y si esa energía negativa, tiempo y recursos que malgastamos en desear lo ajeno, lo usáramos en forma constructiva para trabajar en lograr futuro brillante. Juzgar y criticar no nos acerca al triunfo.

Escribir afirmaciones positivas es una técnica poderosa para aclarar nuestros objetivos y hacerlos realidad. Por ejemplo dirías: “voy a trabajar por ser una persona más positiva y motivada. Soy fuerte e inteligente y el éxito me llega fácilmente. Deseo el bien para los demás y sé que ellos me lo desean a mí. Mis buenas acciones y arduos esfuerzos me hacen merecedor a grandes logros. Persistiré hasta alcanzar mis metas.” Y está bien, luego puedes incluir “¡renovaré  mi suscripción al gimnasio!”

La inspiración y motivación vienen de todas partes, hasta de donde menos nos imaginamos. Se tú la fuente de inspiración para quienes te rodean!

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