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Tres maneras de solemnizar la muerte

La Muerte es la idea común que une a las celebraciones del día de Todos los Santos, de Todos Los Muertos y de Halloween. Las dos primeras tiene un origen católico y la última su origen se remonta a la cultura celta. Sin embargo, hay que destacar que cada una de ellas tienen sus propias costumbres y tradiciones ancestrales. Halloween se celebra en la noche del 31 de octubre y se trata de una tradición de origen celta, conocida como Samhain, que significa el fin del verano y de la temporada de cosechas en Irlanda y da comienzo al año nuevo celta y coincide con el solsticio de otoño.

Tiene lugar en países anglosajones como son Irlanda, Canadá, Australia, Inglaterra y Estados Unidos. Durante esa noche era colocada un vela encendida en las ventanas para que los muertos pudieran encontrar su camino, ya que se creía que los espíritus de los difuntos caminaban entre los vivos. En la actualidad, Halloween se convirtió en una celebración más comercial y genera un gran movimiento económico no solo en los Estados Unidos, sino en gran parte del mundo.

En tanto, el Día de Todos los Santos se celebra el 1° de noviembre y según el calendario católico se recuerda a todas las personas que murieron en paz y llegaron al paraíso, recorriendo los cementerios y celebrando misas en su nombre. Con el paso del tiempo esta conmemoración se convirtió en un emblema de la cultura hispana, celebrándose en varios países de América Latina y España. Por último y no menos importante es la celebración del Día de Todos Los Muertos, que tiene lugar el 2 de noviembre en México, convirtiéndose en una fiesta distintiva de la cultura de ese país, el cual tiene profundas tradiciones católicas.

En esa fecha, el pueblo mexicano ofrece una conmemoración particular y colorida a todos los fieles difuntos, incluyendo a aquellos que no han llegado al paraíso. En la cual sobresale la decoración de ofrendas y altares para honrar a los familiares muertos mediante los placeres que disfrutaban en vida, como bebidas y comidas favoritas. Además, de la creencia heredada de la cultura indígena de la flor de cempaxóchitl o flor de los muertos. La tradición cuenta que esta es la flor que guarda en sus pétalos el calor del sol, y de esta manera puede iluminar el camino de los difuntos, guiando a sus almas hacia el altar que se les ha preparado.

 

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