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El Magazine de la comunidad Hispana

Teléfono Roto

Por: Jeinmy Enriquez Cruz

Recuerdo en mi niñez que me sentaba con mi tío abuelo a escuchar todas esas anécdotas fantásticas de episodios familiares o hechos históricos ocurridos en nuestra ciudad de origen o en las fincas o pueblos donde nacieron nuestros abuelos, volaba la imaginación al pensar en todas estas cosas y el único instrumento de alta tecnología era la mente para recrearlas.

Los tiempos que vivimos son tan diferentes, en algún momento la información trasmitida de generación en generación de manera sutil se ha ido desvaneciendo, ya nuestros niños y adolescentes no tienen mucho interés por conocer más de sus raíces, su historia y procedencia, no es sólo por parte de ellos, sino que nosotros como adultos no nos tomamos el tiempo para hacer que ellos despierten esa necesidad.

Ahora nuestras mentes se encuentran bombardeadas de tanta información que gira a extrema velocidad, por eso los tiempos de escuchar las historias de padres, abuelos, tíos se vuelve aburrida y se ha dejado a un lado la labor de trasmitir los principios  y valores de nuestras familias, gran parte de los datos son externos y están siendo los niños llenos de información tergiversada y son más degradación y degeneración que otra cosa, cada vez su pensamiento es más abierto y esto no es malo, pero cuando se hace de forma responsable y controlada, pero lo que la sociedad quiere es que para ellos todo sea normal y licito así sean cosas que puedan hacerlos perder y traer consecuencias graves para su desarrollo normal como persona de bien para la sociedad.

Los antecedentes familiares son importantes, no se trata sólo de conocer parte de nuestra historia, también nos ayuda a conectar situaciones a las que nos enfrentamos por acciones y decisiones que tomaron nuestros antepasados y de alguna manera nos han afectado porque existen lastres y cadenas espirituales que venimos cargando y no nos damos ni cuenta de ello.

Veo con mayor tristeza que todo lo relacionado con Dios, su creación, la redención, el perdón, la vida eterna, es información que va siendo más deteriorada y confusa para los niños, ya que ni los adultos llegamos a tener una convicción clara de nuestras creencias y terminamos creyendo en todo, haciendo de todo un poco, afectándolos en gran manera,  porque más los alimenta nuestro ejemplo que lo que decimos, y lo único que logramos es apartarlos y robarles la posibilidad de tener una relación cercana con nuestro Padre y Dios.

¿De qué se está llenando la cabeza de nuestros hijos?, ¿Cuál es la información que están procesando en su cerebro?, ¿Que se seguirá transmitiendo a las nuevas generaciones? Al parecer EL TÉLFONO ESTA ROTO por nuestra parte y tienen una línea continua y permanente con lo que este mundo les quiere inyectar.

Es nuestra responsabilidad de transmitir las buenas costumbres, creencias, el amor a Dios y toda esa valiosa información que recibimos de nuestros padres y familiares que ahora nos han hecho personas de bien para la sociedad a la que pertenecemos, el tiempo es ya y ahora.

DEUTERONOMIO 4:9   LBLA

Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.

Que hay para hacer

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