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El Magazine de la comunidad Hispana

Sólo Sembrando se Cosecha

Es asombroso ver que en los tiempos donde más población tiene el planeta tierra es cuando más las personas se sienten solas y ahí es donde nos podemos dar cuenta que el problema no radica en cuanta gente nos rodea o con cuantas personas vivimos sino la pobreza de las relaciones que ahora mantenemos.

Lo más triste de todo es que tanta responsabilidad adquirida por el ser humano para sentirnos exitosos nos hacen olvidar totalmente de la gran importancia que tienen nuestros padres y abuelos dentro de nuestro entorno familiar y casi sin darnos cuenta los vamos arrinconando dentro de nuestro corazón como si fueran un mueble más en la casa, porque física y espiritualmente los vamos dejando en el olvido y por este motivo cada vez los hogares para los adultos mayores se ven más repletos. Si ponemos en contexto lo que nos dice la palabra de Dios al respecto podríamos entender que el saber dar un buen trato a nuestros padres con corazón sincero y agradecido no sólo traerá bendición sobre nosotros sino también sobre nuestra descendencia.

ÉXODO 20: 12 Nos habla del quinto mandamiento   Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da.

En Efesios 6:2 el apóstol Pablo nos recuerda este mandamiento y nos enseña que demanda algo, pero nos da una gran promesa.

2  El primer mandamiento que va acompañado de una promesa es el siguiente: «Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre.  3  Así les irá bien, y podrán vivir muchos años en la tierra.» 

Todos queremos que nos vaya bien, que estemos sanos y vivamos por muchos años disfrutando la vida, y cuando esto no sale así nos preguntamos qué pasa, porqué nada me sale bien y lo más fácil es buscar culpable mirando a los demás, tal vez ignorando que la solución a muchos de nuestros problemas esta en nosotros mismos. Cuando tomamos sabias decisiones como tener en cuenta a nuestros padres, tratarles bien, honrarlos, cuidarlos, respetarlos, valorar su experiencia y enseñanzas, aún proveerles para sus necesidades, Visitarlos, llamarlos, disfrutar de su compañía, demostrar nuestro amor con hechos reales, sin palabrería, sino con acciones, vamos a ver como la bendición de Dios fluirá en nuestras vidas y tendremos salud y vida para disfrutar de su gracia y Misericordia y al sembrar en nuestros padres cosecharemos en el trato que nuestros hijos nos darán cuando lleguemos a la adultez, porque no podemos pretender que seremos tratados de forma diferente a lo que sembramos en nuestros padres, creemos que no llegaremos pronto a este bello estado, pero el tiempo va tan de prisa que ya las canas comenzaron a florecer y aunque con tinte las queremos tapar ellas seguirán saliendo y los años no se detendrán. Por Jeinmy Enriquez Cruz

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