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Un renacer Creyéndole

Por Paola Morales @cambiandoconcristo
La familia no es una opción, es una prioridad creer que tenemos que experimentar cambios en nuestra vida para recibir las bendiciones que Dios tiene para sus hijos. Quiero compartirles la parábola del sembrador que se encuentra en el libro de Mateo capítulo 13, versículos del 1 al 9.

Un día un hombre salió a sembrar, y mientras lo hacía parte de la semilla cayó junto al camino y vinieron las aves y se la comieron, otras cayeron en pedregales donde no había mucha tierra y brotaron muy pronto, entonces llegó el sol y las quemó; parte de ella también cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. 

Pero las demás cayeron en buena tierra dando mucho fruto. Esto significa que si estábamos actuando mal sin pensar en las consecuencias, o si las oportunidades no llegaron, aunque estuviéramos haciendo lo correcto, ahora podremos tener un renacer si creemos que Dios lo hará, no podemos permitir que las circunstancias ahoguen nuestros sueños, y mucho menos que el pasado nos recuerde que no hay esperanza, y aunque sé que todavía se respira tristeza y dolor, que nada nos devolverá lo perdido, y que la angustia y la incertidumbre siguen como plato fuerte en la mesa, es muy importante entender que los seres humanos somos como aquella semilla que necesita ser plantada, regada y cuidada para que finalmente cumpla su propósito en la tierra. Recordemos que desde que nacemos pasamos por varias etapas, la niñez, la adolescencia y la adultez, y durante ellas vivimos momentos decisivos que nos ayudan avanzar o que lastimosamente estancan el crecimiento, la mayoría de las veces pasa porque no fue una elección, dependemos de otros para seguir adelante, pero no me refiero a un crecimiento físico, sino al más importante, aquel que necesitamos para adquirir la sabiduría y la inteligencia necesaria para tomar las mejores decisiones, y es el crecimiento espiritual, que solo se logra a través de la palabra, la cual se vuelve infructuosa o productiva dependiendo de la disposición que haya en el corazón.

Estamos en tiempos de madurez, en donde lo que debe florecer es el alma, el amor propio, los deseos de recomenzar y declarar con el pensamiento y el comportamiento que se puede lograr, que nada es imposible cuando estás completamente seguro que tienes a tu lado al mayor aliado, a ese ser que nos recordará cada día que si podemos, que no existe ningún obstáculo que él no pueda derribar, que somos joyas preciosas en las manos de un único alfarero, aquel que se hizo hombre para enseñarnos que la humildad y el amor pueden cambiar el mundo, Cristo Jesús.

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