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El Magazine de la comunidad Hispana

Un regreso a la normalidad como era la vida a principios de 2020 todavía está muy lejos

Nuestra capacidad para enfocarnos, sentirnos cómodos con otras personas, e incluso para pensar a futuro más de unos cuantos días, podría reducirse y tener consecuencias prolongadas; sin embargo, también podríamos sentir el tirón de un instinto de supervivencia que puede activarse durante periodos de peligro generalizado: un deseo de sobrellevar la situación preocupándonos por nuestros vecinos. Se trata de un gran cambio cultural que solo sucedió en pocas semanas y parece poco probable que desaparezca de la noche a la mañana.

 

El comercio minorista ya lo estaba pasando mal. Y las cuarentenas, y sus consecuencias, acelerarán los enormes cambios estructurales que ya estaban en curso. Ahora se trata de la supervivencia del más apto. Las empresas que gozan de buena salud financiera y son capaces de dar a los clientes lo que quieren, prosperarán. Algunas empresas pequeñas pueden quedarse sin efectivo y terminar cerrando. Otros minoristas más grandes también estarán en problemas. Muchos otros analizarán la rentabilidad de sus tiendas y otros considerarán devolver las llaves de los inmuebles que ocupan.

Así como los bancos se volvieron menos rentables después del colapso financiero de 2007-08, debido a que se vieron obligados a tener más capital base antes de prestar, las empresas posteriores a covid-19 podrían estar menos inclinadas a invertir. Eso ahogará el crecimiento.

 

La transformación digital de los negocios será más rápida, con más automatización e inteligencia artificial para aprobar préstamos, perfilar clientes, controlar el stock y mejorar la entrega. Finalmente, instituciones globales como el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea pueden verse enfrentadas al desafío de mejorar su rendimiento o desaparecer. El día escolar normal tiene su propio ritmo establecido por las lecciones, campanas y recreos. Ahora, más de 90% de los niños del planeta no están en la clase, según la UNESCO. Esa interrupción tendrá secuelas durante años. Los niveles de dióxido de carbono, que están vinculados a una amplia gama de condiciones respiratorias, cayeron en China y en Europa a medida que el tráfico vehicular disminuyó. Y el auge de las reuniones online ha demostrado lo que se puede lograr sin tener que viajar y eso, a su vez, ha contenido mucho las emisiones de carbono.

 

El miedo a los demás puede persistir mucho después de que termine la pandemia del coronavirus. Pero también puede haber un nuevo sentido de comunidad. Hasta que logremos contener al virus, ya sea mediante una vacuna o una campaña estratégica mundial de confinamientos coordinados (que un estudio de la Universidad de Harvard calculó que podría tardar dos años en dar resultado), es probable que la vida diaria se defina a partir de los esfuerzos para controlar la pandemia. Es probable que a las personas se les dificulte controlar sus emociones y se les facilite recurrir al enojo y al pánico. Podría haber repuntes de insomnio y drogodependencia.

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