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Mi Muerte a través de la frontera

Darlin posa con su libro.

“Mi muerte a través de la frontera” es un libro realizado por Darlin, un joven de 24 años de nacionalidad hondureña que decidió emigrar hace un par de años a Los Estados Unidos; como muchos de nosotros para buscar mejores oportunidades. Cuenta él que en Honduras era caracterizado como el chico dulce de la casa, siendo de una familia numerosa de 4 hermanas y 4 hermanos, Darlin era uno de los menores y su mama tenía las esperanzas puestas en el de salir adelante, ir a la escuela y tener su carrera profesional. Su padre un hombre de campo, fuerte, disciplinado y amante a la agricultura le decía que los hombres trabajan la tierra y desde muy pequeño le enseñó a trabajar en el campo, cultivaban en la finca de sus padres el maíz, maracuyá, frijoles.

 

Menciona Darlin que cuando asistía al colegio en las horas del recreo/ break tenia que salir corriendo a pasar el ganado de un potrero a otro y regresar a la escuela. Su padre lo limito en muchos aspectos económicos como por ejemplo ir a la escuela y no tener el uniforme. Aunque esto no fue impedimento ya que su madre se sacrificaba vendiendo leche y quesos y le ayudaba a comprar los cuadernos y el uniforme. “Yo pensaba en darle lo mejor a mi madre”. Menciona Darlin cuando tomó la decisión de pasar la frontera con sus dos hermanas. “Mi papa y mi mama no estaban de acuerdo, yo dije me quiero ir, que voy hacer aquí, no tengo nada, éramos pobres limitados súper limitados”. No tenemos futuro en Honduras, la situación de violencia aumentaba más, éramos jóvenes de Copan del departamento y pensé me voy a los Estados Unidos como mojado sin coyote. Sin embargo, sus hermanas también decidieron emprender rumbo y consiguieron 20.000 dólares en ese entonces, para pagar el coyote.

 

Cuando salimos de la casa mi mama nos dio la bendición y yo pensé podemos morir en el camino, pero nuestro futuro está en juego. De Honduras viajamos en bus hasta Guatemala cruzamos la frontera y nos encontramos con el coyote, hicimos el trato y solo el primer día lo vimos, 20 personas estábamos en Guatemala, en México ya éramos 150 y seguían entrando y saliendo. En algún momento veníamos uno sobre otros, teníamos que sobrevivir, aguantar, duramos dos días pasando hasta México. Luego era lo más difícil pasar de México a la frontera de Estados Unidos, duramos en una bodega muy cerca de la frontera más de un mes esperando para cruzar, éramos muchos esperando turno. Un día llego gente armada a media noche y nos secuestraron, los niños empezaron a llorar y no recuerdo cuantos días estuvimos como rehenes. 

Yo pensaba en mis hermanas porque nos separaron, los hombres de las mujeres. No supe nada de ellas hasta que mi amigo con el que veníamos pasando la frontera me dice mire por ese orificio; estaba conectado justo para ver donde tenían a las mujeres. Yo podía ver a mis hermanas y decía tengo que ser fuerte por ellas no quiero que nada malo les pase. En esos días no nos daban de comer. Los guías que eran los mismos coyotes llegaron como si nada,  empiezan a cruzar la gente, y nos trasladan a otro lugar que no tenía techo. Me dijeron que mis hermanas estaban muertas, y yo sabía que no era verdad. Después de esto nos metieron en unas neveras con zapatos sin las agujetas o cordones, dijeron quítense la ropa, nos dieron una camiseta sin manga, y un short para estar en esa nevera por horas metidos y así los perros no nos olfatearan. 

 

De ahí por fin pude reencontrarme con mis hermanas y cruzamos el rio grande o el rio bravo que es la conexión entre México y Estados Unidos, mucha gente se fue quedando en el camino; migración los detuvo y no supimos nada acerca de ellos.  Finalmente nosotros caminamos por días, pasamos el rio, no llevábamos mas ropa sino solamente la esperanza de tocar tierra estadounidense y poder decir estamos vivos, nadie nos puede privar de nuestra libertad. Cuando llegue a Nueva York mi mente se enfoco en trabajar, yo venia con un amigo en el recorrido y fue deportado después de estar 2 meses aquí a mi amigo lo mataron. Habíamos vivido muchas experiencias con él, siempre va hacer una persona especial para mi y mis hermanas ya que estuvo acompañándonos en todo momento cuando no teníamos en quien más refugiarnos. En la actualidad, Darlin ha comenzado sus estudios de actuación en Westchester Community College, siendo un estudiante con un alto nivel académico, demostrando que los sueños si se hacen realidad no importan las situaciones que se enfrentar en el camino. Jamás se debe perder las esperanzas cuando se quiere lograr algo en la vida. Aunque para él no fue fácil dejar todo y pasar todo ese proceso en la frontera; aprendió lo que tenía que vivir con sus hermanas. Por medio de su libro quiere que mas gente como el se sienta identificada y nunca pierda el objetivo y el camino que cada uno de nosotros tenemos al ser parte de este país.

Portada del libro “Mi Muerte a través de la frontera”.

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