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El Magazine de la comunidad Hispana

Que Nada Te Robe La Paz

Por German Andrés López @sembrandoporelmundo

Es casual que casi siempre que nos levantamos, miramos las redes sociales encontrándonos con cantidad de mensajes alusivos a mantener tu paz interior; casi en todas las imágenes que nos encontramos como resultado de cadenas de WhatsApp y Facebook, nos encontramos con la ya célebre frase: QUE NADA TE ROBE LA PAZ. ¿Pero qué tal si comprendemos que el resultado de tener paz no es hacernos los locos con lo que acontece a nuestro alrededor? Tener paz no es decirnos así mismos que no nos dejamos contaminar por nada ni nadie para mantenerla. La paz es un resultado producto de la responsabilidad consciente de los actos y entornos y por ende si tú estás diciendo que decides tener paz, es lo mismo a decirte que serás responsable de estar consciente en tu momento presente de todo lo que haces y vives para no cargar después con culpas que te roben esa paz.

Son las 7 de la mañana, me levanto un poco tarde para ir al trabajo y mi chica me ve corriendo para no llegar tarde y me pregunta: ¿Quieres que te ayude con el desayuno? Justo en ese momento me digo—qué pregunta más tonta me está haciendo esta chica” y contesto con una sátira como, noooo gracias, ya pedí desayuno al restaurante y me lo traen a la cama.

Es justo en ese momento en el que estamos perdiendo la paz, y no precisamente por lo que ella te dijo de pronto inocentemente o por querer hacer bonito como decimos en Colombia.

 La paz la estás perdiendo por el simple hecho de que te molestó que ella no pensara y actuara como tú querías frente a una situación que es tuya y no de ella, pues quien se levantó tarde para ir al trabajo fuiste tú y nadie más.

Cuando digas en las mañanas que quieres estar en paz y que no permitirás que nada o nadie te la robe, debes también asumir que eres el responsable de canalizar cada acto propio en pro de lo que repercute en los demás y regresa a tu vida, debes entender que lo que estás diciendo es que tratarás de hacer las cosas de la mejor manera posible en toda interacción con las personas para después no sentir culpa de los resultados y así estar con la conciencia libre que es la que en fin de cuentas se traduce en paz. Retomemos: Te cogió la tarde para ir al trabajo y estas corriendo como loco para no llegar tarde. Tu chica te pregunta si quieres que te prepare desayuno a lo que tú le dirás con HONESTIDAD de corazón.  Nena me cogió la tarde y no creo que pueda alcanzar a desayunar, además sería una pena dejártelo servido en la mesa con lo bien que cocinas.

De esa manera quedas como un príncipe con tu chica quien te esperará del trabajo con la mejor actitud y quien quita, con un buen almuerzo de esos llenos de besos y miel; Por otro lado, te sentirás más maduro y seguro de ti mismo por haber asumido de manera responsable tu cogida de tarde que no es responsabilidad de nadie más, que tuya, y estarás sembrando lo que después te generará paz.

Otro ejemplo de asumir para comprender que la paz no es otra cosa que el resultado del bien hacer y no simplemente un ejercicio engañoso de hacerse el que no pasó nada de manera irresponsable con la propia vida, es por ejemplo ver que tu hijo o tú padre o cualquiera está cometiendo un error y educadamente como si te lo fueras a decir a ti mismo le haces ver su equivocación en lo que sea que fuera. Me explico: Siempre he sido un amante a las motos. De hecho, mi primera salida con mi proyecto Sembrando por el Mundo, fue desde Colombia hasta Ecuador y Perú y lo hice en una moto. Un día, por motivos previos al viaje dejé la moto estacionada unos días en casa de mi padre. El me llamó a donde yo me encontraba diciéndome que estaba sin dinero y que de urgencia tenía que salir a una cita médica programada desde hacía un mes y no tenía combustible en su carro. Él no sabe conducir moto y tampoco tiene la licencia de motos, por lo que me dijo que tomaría la gasolina de la moto prestada para ponérsela al carro y salir a hacer su cita médica. Yo traté de hacerle ver su error de manera respetuosa previniéndolo de un grave daño que estaba a punto de hacer, le dije que me preocupaba que no pudiera estar a tiempo en su cita médica y que la moto tenía una gasolina llamada rifosina con mezcla de aceite, que se usa para competición y que le afectaría su carro.  “(pensé entre mí: que la cita médica no era la de nadie más que de él y por consiguiente su salud y responsabilidad y que tuvo un mes para preverlo)”. Pude notar que se molestó mucho y me dijo algo como que él no era un niño y que él sabía de motores, a lo que yo le dije amablemente. Papá te propongo que tú mismo evalúes la situación, por mi parte no hay ningún problema y colgué él teléfono.

A las dos horas me llamó mi hermana a decirme que papá había perdido su cita médica y que había tenido que usar su tarjeta de crédito para pagar una grúa hasta un taller.  Que al carro se le averiaron según dijo el mecánico, unos inyectores de gasolina. Yo me quedé callado sin decir nada de lo pasado a mi hermana para no generar una polémica a futuro que afectase mi paz y la de los demás, y de manera cariñosa le dije que todo tenía solución, colgué el teléfono y aunque me dolió la situación yo quedé en paz por haber hecho las cosas de manera correcta y también permitir que él fuese responsable de sus actos.  A veces perdemos nuestra paz por ponernos en los lomos cargas que no son propiamente responsabilidad nuestra así que la paz es la resultante del bien hacer de cada día, de manera consciente, y no simplemente hacerse el de la oreja mocha.

Que esto te permita a ti “mi apreciado lector/a” proponerte un silencio, tomar aire, mirar al cielo y sonreír de ti mismo por las tantas veces que tú mismo/a te has negado el derecho a estar en paz.

A veces los impulsos de la emoción, de la ira, de la acumulación de cosas o simplemente del no saber cómo decir las cosas que nos hieren hacen que traguemos entero y explotemos de mala manera. La invitación es al auto respeto y a la consciencia plena en el presente, leer a consciencia, comer a consciencia, hablar a consciencia y actuar con consciencia, es un buen inicio, inicio que me tiene andando por el mundo con mi locura de sembrar árboles, hacer talleres con niños y adolescentes, terapias sicológicas, charlas, mandados, favores y más en donde ni siquiera saben de donde llego o a donde voy, al igual que yo, porque tampoco lo sé; pero que le vamos a hacer si finalmente eso de sembrar bien me da paz y la satisfacción de morir sabiendo que no pasé en vano por la tierra que me alimentó.

“Los hombres no se perturban por causa de las cosas que pasan, sino por la interpretación que hacen de ellas” Aaron T Beck.

Que hay para hacer

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