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Gonzalo Cruz: Recuperando el salario robado de los trabajadores

El mexicano Gonzalo Cruz lucha día a día por recuperar los salarios robados de los trabajadores 

Gonzalo Cruz es director de Don Bosco Workers desde hace seis años, tiempo en que ha asistido a unos mil jornaleros que han sido víctima de robo de salarios y abusos laborales. Su máxima satisfacción es que el trabajador recupere su salario y su dignidad.

Ubicado en Port Chester, Cruz recibe a jornaleros que han trabajado en el estado de Nueva York pero también en Connecticut.

Dice que el 80% de los trabajadores han recuperado su salario robado, el resto se han ido a sus países.

Gonzalo Cruz tiene 37 años, es de Puebla, México y se siente orgulloso de lo que ha logrado hasta el momento: educar a los trabajadores de sus derechos y que pierdan el miedo.

¨Estoy orgulloso de que en Chicago pasamos una ordenanza que le quita el poder a la policía local de recibir fondos del gobierno federal para preguntar el estatus de los jornaleros, protegimos esa esquina¨.

El deseo de ayudar a los demás comenzó a los 7 años cuando en su natal ciudad escuchaba a su abuelita decir que su abuelo era parte de un sindicato y se metía en problemas pues peleaba por los trabajadores.

Con un padre albañil y una madre que lavaba ropa, Cruz viene de una familia ¨trabajadora y humilde¨ y desde pequeño laboraba con su papá para aprender un oficio y ganar un ¨dinerito¨.

En la secundaria fue el jefe de grupo y llegó a ser el presidente del Comité de Jóvenes Estudiantiles, y junto a una profesora organizaba eventos. Siempre tuvo la inquietud de conocer los movimientos sociales, y ¨quería irme con los zapatistas cuando pasaran por Puebla para conocer su lucha¨.

Antes de dejar México trabajó en una empresa textil capturando datos, lugar donde escuchó que había problemas con los trabajadores, a quienes les decía que protestaran como los movimientos que ya existían.

Hace 12 años llegó a Brooklyn y escuchó que en Estados Unidos las leyes eran mejores pero la realidad fue otra: ¨trabajé, no me pagaron, me explotaron, me pagaban menos del salario mínimo¨.

Recuerda que comenzó a trabajar en una fábrica 72 horas, después fue a un centro comunitario a tomar clases de inglés y allí le enseñaron sus derechos laborales. Ese día le dijo a su mamá que le estaban robando.

El director de la organización lo contactó con una abogada sobre la explotación que vivía y después organizó a los jornaleros en Brooklyn durante un año y medio, después se fue a Chicago a trabajar con los jornaleros en la Unión Latina por tres años y después llegó a Port Chester a Don Bosco Workers.

Dice que la satisfacción que le da su trabajo es ver la dignidad de un trabajador recuperada y que recuperen su salario; ¨que se den cuenta que sí tienen poder¨.

Aconseja a los trabajadores perder el miedo, que denuncien cualquier abuso ¨más en esta administración¨.
Por Guadalupe Ramos.

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