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El futuro de las relaciones de pareja

Se suele creer que la monogamia es algo natural en el ser humano, todos buscamos nuestra media naranja, y cuando la encontramos esperamos que el enamoramiento se mantenga a lo largo de toda nuestra vida, pero la cuestión es, ¿la monogamia es algo imposible?


La infidelidad y la fidelidad se han investigado mucho; algunas estadísticas defienden que alrededor del 60% de los hombres y el 40% de las mujeres que mantienen relaciones monógamas son sexualmente infieles y, normalmente, estas aventuras se ocultan, tanto a la pareja como a la sociedad. Con expectativas de vida cada vez más largas, es necesaria una mayor tolerancia con el impulso humano a experimentar sexualmente. 


Que una persona logre ser monógama depende tanto de la biología como del ambiente. Algunas personas pueden sentirse desilusionadas al percibir cómo la pasión sexual decae a medida que la relación avanza. Y ven en la infidelidad una forma de recuperar “la chispa” y experimentar de nuevo esa euforia sin romper esa relación sentimental estable en la que se es feliz. Aunque la monogamia y el amor en exclusividad sexual sigue siendo la conducta que tiene más seguidores, cada vez más personas defienden o practican otra forma más abierta de entender las relaciones sentimentales. Y aparecen nuevas tendencias que proponen un modo diferente de entender la fidelidad. Uno de ellas, es el poliamor, un modelo de relación de más de dos personas al mismo tiempo, en la que se vive el amor y el compromiso de forma más abierta y consensuada.


Se ha dicho mucho que los hombres suelen tener más dificultades con la monogamia que las mujeres. Algunos expertos, sin embargo, han empezado a cuestionar esta teoría. Con el desarrollo de una droga que promete aumentar el apetito sexual de las mujeres, se podría pensar que el aburrimiento sexual y la tentación de buscar otra pareja afectan a los hombres y a las mujeres por igual. Parece que el futuro puede apuntar hacia unas relaciones sentimentales más abiertas. Nuestro cerebro no está programado para la fidelidad sexual porque es posible que se trate de un condicionamiento cultural modificable.

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