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El Magazine de la comunidad Hispana

Dicen que las brujas no existen, pero de que las hay, las hay.

Por Jessica Leguizamón

Para los que creen que es un mito urbano, que son falsas sus posesiones, sus poderes, hechizos, maleficios, trucos e infinita maldad, están muy equivocados, porque siempre han existido, existen y existirán. Tienen espíritus sobrehumanos capaces de trascender más allá de las llamas, de los tiempos y con la capacidad de dominar almas y hacer que los cuerpos dancen con su melodía y hagan cualquier cosa que deseen, dominan a creyentes y no creyentes, su poder está revestido de verdad y se esconden entre las sombras, usan diferentes cuerpos y caminan entre nosotros. Los ritos para aniquilarlas han sido diversos y han trascendido entre las diferentes culturas, algunos ritos del paganismo hablaban de que su magia ardía entre las llamas y las devolvía a los infiernos en donde tienen un pacto solemne con el mismísimo diablo, otros afirman que la única manera de desterrarlas. 

 

En la actualidad han desarrollado métodos más efectivos e igual de crueles, las tildan de lesbianas, resentidas, machorras, locas, solteronas, incapaces, brutas, inmorales, ninfómanas, lujuriosas, putas, entre otros calificativos decisivos en la cacería.  Pues señores, déjenme decirles que las brujas han sido, son y serán mujeres libre pensadoras, adelantadas a su época, empoderadas, aquellas que alguna vez se atrevieron a usar hiervas para planificar, quisieron aprender a leer y escribir, experimentar con la ciencia, tener una cédula, votar, ir a la universidad, usar mini falda, ser madres, esposas y también ejecutivas, o madres solteras, aquellas que se atrevieron a soñar, a elevar su voz, y a luchar por sus derechos y su realización personal y ningún rito las va a acabar.

 
Cierro diciendo que pienso firmemente que este patrón de brujería debe seguirse replicando en nuestra sociedad y debemos educar a nuestras hijas con espíritu de bruja, indomable, grande, fuerte, soñador, sin miedo a expresar, a ser y a amar, con un corazón apasionado e indeleble, capaz de sobrevivir a ser arrancado, y que siga latiendo fuera de nuestro pecho, una cabeza fría que funcione independientemente  de nuestro cuerpo y un cuerpo lleno de fuego, en llamas, con el fervor de la vida, la pasión del amor y capaz de sentir e inspirar los mejores y los peores pensamientos.  Para los que siguieron leyendo y creen que éste es un texto feminista, debo decirles que no lo es, es una confesión, una declaración abierta, me considero una  bruja y práctico la brujería abiertamente, y es a la vez una invitación a que todas las mujeres lo seamos y la practiquen conmigo. Debo confesarles que nunca me había sentido tan alagada como aquella vez que se refirieron a mí como una maldita bruja.
Que hay para hacer

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