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Criopreservación de óvulos

Generalmente las mujeres se encuentran con una disyuntiva importante al llegar a la edad en la que deben decidir entre continuar su crecimiento profesional o formar una familia. Lamentablemente esta es una decisión que suele afectar a las mujeres casi de manera exclusiva debido a su configuración biológica. A partir de los 35 años de edad en adelante, las posibilidades de embarazo suelen comenzar a disminuir, y es justo alrededor de esa edad cuando las posibilidades de crecimiento profesional suelen expandirse.

A diferencia de los hombres, quienes cada tres meses producen nuevos espermatozoides, las mujeres nacen con una determinada cantidad de óvulos. Es decir, ya no producen nuevos óvulos a lo largo de su vida. Con el paso del tiempo, la calidad de los mismos se va deteriorando y esto hace que las posibilidades de embarazo disminuyan conforme la edad de la mujer avanza. Existe un consenso entre la comunidad medica que aproximadamente esto ocurre a alrededor de los 35 años. Sin embargo, aquellas mujeres que deciden, ya sea solas, o en conjunto con su pareja, postergar su plan de ser madres para permitirse primero alcanzar un mayor crecimiento profesional, pueden asegurar que la calidad de sus óvulos sea óptima si los congelan. A este procedimiento se lo conoce criopreservación o vitrificación.

Algunas parejas deciden no sólo congelar los óvulos, sino congelar un embrión (el óvulo ya fertilizado con un espermatozoide).

La criopreservación es la congelación a temperaturas muy bajas (de hasta 196 grados celsius) en un período muy corto (medido en minutos) utilizando un equipo especial que evita el deterioro del tejido, ya que básicamente detiene el tiempo. Al llegar el momento en que la mujer o pareja deciden procrear un bebé, los óvulos se descongelan, se fertilizan cada uno con un espermatozoide y se dejan pasar de tres a cuatro días para determinar si el embrión creado es viable para ser transferido al útero. No todos lo óvulos son viables para ser congelados, no todos los óvulos son viables para ser fertilizados, no todos los embriones son viables para ser congelados y, de igual forma, una vez descongelados, no todos los embriones son viables para ser transferidos. El médico que lleva a cabo todo el procedimiento de fertilización y criopreservación es el embriólogo y el que hace la extracción y transferencia de óvulos (o embriones) es el ginecólogo con especialidad en fertilidad.

Como cualquier otra decision de gran importancia en la vida de un individuo, es recomendable que la mujer o pareja que decida congelar sus óvulos o embriones, consulte con un asesor legal de confianza todas las implicaciones legales, incluyendo la revision del contrato a celebrarse con los médicos especialistas.
Generalmente al utilizar los servicios de los médicos especialistas, la mujer o pareja deben firmar una serie de documentos donde la paciente admite que reconoce los riesgos, términos y condiciones del procedimiento.

Es recomendable que estos sean revisados por su asesor legal ya que es posible que se generen obligaciones relativas a la disposición de aquellos óvulos o embriones que no se utilicen. Esto último es particularmente delicado ya que usualmente pasan varios años antes de ser utilizados y deben preverse todo tipo de situaciones futuras, tales como la muerte de la misma mujer, el rompimiento de la relación de pareja o simplemente el cambio de planes. Es importante tener en mente que la mayor parte de las consideraciones legales deben analizarse a la luz de la legislación local del lugar en donde se encuentren los óvulos o embriones, ya que convergen el derecho aplicable a las relaciones contractuales y familiares el cual esta sujeto a las leyes estatales.

Por Kendra Medina

Kendra Medina es abogada en Mexico y Nueva York, y asesora a clientes en áreas que son particularmente complejas, como las tecnologías de reproducción asistida. Puede ser contactada en

kmedina@law.pace.edu.

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