La bondad de un verdadero Líder

Muy difíciles han sido estos días recientes para muchos que como yo tenemos las raíces en un país y las alas en otro. Ya me habían dicho de lo duro que es estar lejos de la tierra propia y aun así no acabo de asimilar todo lo que se puede llegar a sentir; incluso a pesar de estar sintiéndolo.

Ha pasado casi una semana del terremoto más reciente en mi país, México. La llamada de mi hijo apenas terminando de bajar corriendo de su edificio, aun con la voz agitada y acompañada de muchos gritos a su alrededor hizo que mis recuerdos del terremoto del 85 emergieran como un volcán y me quemaran porque supe que él, mi familia toda, mis raíces, estaban en ese momento en medio de ese mismo peligro y yo, muy lejos.

En estos días he leído demasiado: noticias, mensajes, redes sociales; he visto también cientos de vídeos, fotografías e imágenes en las que se reconocen la fortaleza y la solidaridad. En estos días me sentí muy frágil y me agarré de lo que pude, mi familia aquí y mis amigos han sido un refugio para estar en pie a la distancia. Y como yo, aquí hay millones que están solos a diario y que necesitan un algo de qué asirse en medio de esta lejanía. Y es justo aquí donde nos toca ser buenos.

Se acercan el Día Mundial de la Bondad y en este, mi nuevo país, el Día de Acción de Gracias y es en este contexto desde donde hoy te escribo a ti, empresario que buscas hacer crecer tu negocio y hacer próspero tu proyecto financiero.

Seguramente, como líder tendrás muchos elementos que atender; sin embargo, hoy me acerco a ti especialmente porque el mayor tesoro que tienes en tus manos lo tienes a tu lado; voltea a cada rincón de tu empresa y mira bien a aquel o aquella que está a tu lado entregando de sí lo mejor para una meta en común. Tu mayor tesoro son tus recursos humanos. Mira a tu gente, salúdala y pregúntale cómo está. Muchos de ellos quizá son puertorriqueños que no han podido hablar con sus familias o mexicanos que no pudieron ir a quitar las losas que cayeron encima de su gente y aguantaron en soledad la tristeza. Acércate y hazles saber que ahí estás y que te importa su situación. Interésate en cada uno y ofrece la ayuda que esté en tus manos. Con ello harás que se sientan tan distintos que seguro será tu mejor inversión

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